El patrimonio memorial de las defensas republicanas de la Guerra Civil en el Coll de Balaguer (Vandellós i l’Hospitalet de l’Infant)

Durante la Guerra Civil española el collado de montaña denominado Coll de Balaguer (municipio de Vandellós i l’Hospitalet de l’Infant) fue considerado una posición estratégica de la defensa republicana. En una amplia extensión de territorio se construyó un sistema defensivo formado per trincheras, parapetos, nidos de ametralladora, polvorines, refugios y otros elementos que, aprovechando los accidentes naturales del extenso perímetro del puerto montañoso, se adaptaban al territorio siguiendo los principios de diseminación y ocultación de las fortificaciones.  Se trata de una gran obra de ingeniería militar. Por ello podemos considerar que el Coll de Balaguer se convirtió en una auténtica fortaleza invisible.

Estas fortificaciones bélicas de hecho formaban parte de la L-2, una de las líneas defensivas que proyectó el General Vicente Rojo, jefe del Estado Mayor del ejército republicano, para contener el avance de las tropas franquistas en el tramo final de la guerra. En la fortificación del territorio participaron obreros y población civil de la zona, prisioneros de guerra y reservistas reclutados de la denominada “Quinta del Saco”, de más de 35 años. Los prisioneros de guerra pertenecían al campo de trabajo núm. 2,  uno de los siete que se instalaron en Cataluña, creados por el ministerio de defensa y dependientes del “Servicio de Información Militar” (SIM). L’Hospitalet de l’Infant fue la sede del campo número 2 entre el 14 de abril y el 23 de diciembre del 1938.

Las infraestructuras y las posiciones defensivas del Coll de Balaguer fueron bombardeadas en diferentes ocasiones, fundamentalmente por la aviación fascista italiana. Uno de los ataques aéreos provocó cinco muertos en el campo de trabajo. Las fortificaciones quedaron en algunos casos inacabadas y finalmente no fueron utilizadas en ataque terrestre,  al producirse la ofensiva militar franquista por el frente de la Batalla del Ebro.  Con la derrota republicana, las fortificaciones quedaron desiertas y olvidadas. Décadas después, la naturaleza ha ido progresivamente ganando terreno y, en muchos casos, ha desfigurado su presencia. En ocasiones han desaparecido por la acción humana, que ha construido grandes vías de comunicación y centrales nucleares.

Actualmente se trabaja en la recuperación e interpretación de las fortificaciones defensivas de la Guerra Civil del Coll de Balaguer. Estas construcciones militares no presentan hoy en día una utilidad concreta y han quedado afectadas per la aparición de las nuevas redes viarias y por grandes infraestructuras energéticas, como las centrales nucleares y la central térmica, pero constituyen sin duda un patrimonio memorial.